Portada del códice de la Hermandad

La Jurisdicción o Merindad de Río Ubierna, según se afirma en este libro, era una agrupación territorial que constituía una unidad de gobierno, administración de justicia y recaudación fiscal, cuyos orígenes se remontan no sólo a la época heroica de Rodrigo Díaz de Vivar, sino que se conformó dos siglos antes, exactamente en el año 884, en que el conde de Castilla, Diego Rodríguez por orden de Alfonso III de León, levantaba dos fortalezas en Ubierna y Burgos e iniciaba la repoblación de sus comarcas.
Con el mismo ámbito territorial de la Jurisdicción o Merindad de Río Ubierna, los caballeros y escuderos hijosdalgos avecindados en cualquiera de las villas, aldeas y lugares integrados en la misma constituyeron una asociación o Hermandad, con cuya pertenencia acreditaban su calidad de hijosdalgo con los derechos inherentes a esta condición.

Es muy probable que la Hermandad de Hijosdalgo de la Jurisdicción de Río Ubierna se constituyera en los años del conde de Castilla, García Fernández (970-995), el hijo de Fernán González, que concedió a los castellanos que con su caballo o con su presencia acudían a la defensa de su territorio y de sus hogares frente a las feroces campañas de Almanzor, el estatuto jurídico de infanzones o hijosdalgo. Así nacería, como otras muchas en Castilla, nuestra Hermandad.

Los escritos que resumían los acuerdos de esta milenaria Hermandad desde 1578 a 1835 se encuentran recopilados en un Códice que milagrosamente ha llegado hasta nuestros días. El autor de la portada del Códice afirma que la Hermandad o Junta tenía ya más de doscientos años de existencia. Puede suponerse que como en cualquier organización humana, inicialmente hubo unos acuerdos orales y que en épocas posteriores se consideró necesario escribirlos, hasta llegar a la decisión de comprar un Códice.

En los últimos capítulos se aborda la historia actual desde su refundación hacia 1950. Se señala con acierto, la desaparición de los fines materiales que justificaron la constitución de la Hermandad milenaria pero la necesidad e interés de mantener vigente el espíritu de aquellos castellanos recios dieron lugar a una reorientación de sus fines, que están recogidos en nuestros Estatutos.

  • PROMOVER EL CULTO A NUESTRA SEÑORA DE LA VIRGEN DE MONTES CLAROS.
  • DAR TESTIMONIO CRISTIANO EN TODO MOMENTO Y LUGAR, DE MODO ESPECIAL DE AMOR AL PRÓJIMO.
  • AYUDAR A IGLESIAS, CONVENTOS Y MONASTERIOS DEL ENTORNO PRÓXIMO.
  • COOPERAR CON TODOS LOS PUEBLOS QUE DESDE TIEMPO INMEMORIAL, FORMAN LA HERMANDAD DE RÍO UBIERNA Y VIVAR DEL CID.
  • ENSALZAR Y DEFENDER LOS VALORES RELIGIOSOS, MORALES Y PATRIÓTICOS ENCARNADOS EN LA VIDA HEROICA DE RODRIGO DÍAZ DE VIVAR.

Creemos que nuestra Hermandad de Caballeros Hijosdalgo de Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid es la única en activo y es por tanto un antiquísimo patrimonio que hemos heredado y que hay que darlo a conocer para orgullo de los que de alguna manera se encuentran vinculados a estas tierras de Burgos y por extensión de Castilla.

José María Garagorri

Canciller de la Hermandad de Caballeros Hijosdalgo de Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid.

Gonzalo Martínez Diez